
Un 70% de la audiencia decidió que Juan fuera el expulsado esta semana en Gran Hermano, pero a él eso no le preocupa porque se ha quedado con el 30% que ha querido salvarle. El gran conspirador de la casa, el que calculaba todas las posibilidades de nominación, podrá gastarse su dinero en llamadas para expulsar como un telespectador más.
Juan ha dicho que no ha sido del todo él porque le daba apuro por su hijo de 11 años que veía la tele y es que prefería que su hijo viera lo calculador que puede llegar a ser su padre. Laura y Carol acertaron que Juan sería el expulsado y el zaragozano echó a suertes quien ocuparía su lugar. Laura fue la afortunada y ha pasado a la Casa 11.
La nueva mecánica del programa ha mandado al resto de nominados, los que se han salvado: Arturo, Toscano, Indhira y Tatiana, a la casa espía junto a las dos Carolinas y ahora en la casa 11 de los antiguos, sólo está Melanie. Sin duda, este cambio de orientación del programa ha hecho que se puedan evitar las conspiraciones de Juan y su pandilla.
Y muchas cosas pasarán en la próxima gala, la número 8 porque en esta no ha habido nominaciones, así que todos están a salvo una semana.
Eso sí, no nos olvidamos de la información sobre Juan que esconde Kiko Hernández: “Me parece muy mal lo que me ha contado esta persona y desde aquí le digo que puede meterse su información por donde le quepa. Yo no voy a decir nada, prefiero que sea Juan quien lo haga cuando salga de la casa”.
¿Contará algo Juan? ¿Será verdad que esconde algo? Yo sólo sé lo de la relación que tiene con la novia de su primo muerto, pero si es otra cosa…
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